Cocinar sigue siendo un riesgo para la mitad de los latinoamericanos

 


Casi la mitad de la población mundial (4.000 millones de personas, de bajo y mediano ingreso) no pueden cocinar con tecnologías y combustibles limpios, de forma eficiente, segura, asequible y conveniente.
De acuerdo al informe “Estado del acceso a medios para cocinar con energías modernas” del Programa de Asistencia para la Gestión del Sector Energía del Banco Mundial, 1.250 millones de estas personas están en transición para acceder a servicios de energía moderna para cocinar, pero 2.750 millones están muy lejos de lograrlo.
Los expertos del Banco Mundial sugieren que la adopción de los servicios de energía moderna para cocinar va más allá de la eficiencia de las estufas y las emisiones del combustible, que es en lo que se ha hecho énfasis históricamente. Es necesario medir estos atributos en relación con:
  • La exposición, quién cocina, qué se cocina, cómo, por cuánto tiempo y con qué frecuencia.
  • Las condiciones de la vivienda: tamaño, materiales de construcción y calidad de la ventilación.
  • El dinero que se debe invertir en los combustibles y las estufas.
  • La disponibilidad de los combustibles y tecnologías en los mercados locales.
  • La conveniencia o cuánto tiempo toma a las personas conseguir el combustible y preparar las estufas.
  • La seguridad.
De todo esto depende que las personas adopten una combinación limpia de estufa y combustible. Entender este entorno puede contribuir a que los tomadores de decisiones estén mejor informados, a que se puedan formular políticas adecuadas, de acuerdo con cada contexto, que aceleren las soluciones.
Durante los últimos 11 años, se han implementado más de una decena de programas para fomentar el uso de estufas limpias en diversos países de la región, como Perú, El Salvador, Honduras, Guatemala y Nicaragua, pero ahora el reto se enfoca en conocer las necesidades específicas de los usuarios en cada región.


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