WEBINAR 2: CALIDAD DEL AIRE AL INTERIOR DE LAS VIVIENDAS – PRIMERA PARTE

El webinar, impartido en dos sesiones, el pasado 18 y 25 de enero, contó con la participación de Karin Troncoso (OPS/OMS) y Victor Ruiz (UNAM) como expositores representantes de la RLCCL ante el tema "Calidad del aire al interior de las viviendas". 



En esta entrada se recoge la información de la primera sesión del 18 de enero. En ella se cuenta con la participación de la Dra. Karin Troncoso, consultora de la Organización Panamericana de la Salud y consultora internacional en el Programa Especial en Desarrollo Sostenible y Equidad en Salud de la Oficina Regional de la Organización Panamericana de la Salud en el tema de contaminación del aire en los hogares. 

La Dra. Troncoso presentó el trabajo que hace la OPS a nivel regional en el tema de la contaminación del aire de interiores, con la presentación titulada: “Reduciendo la carga de enfermedad por contaminación del aire en los hogares (CAH). Análisis y lecciones en las Américas.”

Inició la presentación dando información sobre el uso de combustibles sólidos para cocinas (UCS), que es el cuarto factor de riesgo a la salud y el primer factor de riesgo ambiental, datos a nivel mundial. En América Latina es el doceavo factor de riesgo y esto varía entre los países de la región, por ejemplo, en Honduras es el 5º factor de riesgo y en Ecuador no está entre los primeros 15 lugares entre los factores de riesgo, ya que es un país donde el 98% de la población está usando combustibles limpios para cocinar.

La OPS tiene como contexto las Metas de Desarrollo Sostenible que contemplan asegurar el acceso universal a energía moderna de manera accesible y confiable para el 2030. Las nuevas metas de desarrollo sostenible no solo contemplan el acceso físico a la energía, sino también el acceso económico, es decir, que la gente tenga la capacidad de utilizar esta energía. 

Indicó que la combustión incompleta de la biomasa produce gases de efecto invernadero y es la fuente principal de carbono negro, por eso es un tema importante en cuanto a las metas para el cambio climático reducir el uso de biomasa. Y que, además, el UCS es responsable del 12% de la contaminación ambiental global.

Como antecedentes, mostró que en América Latina y el Caribe (LAC) tenemos a 90 millones de personas aproximadamente que dependen de combustibles sólidos como la leña y el carbón para cubrir sus necesidades, en su mayoría para cocinar, también calentarse y en menor medida para iluminación. La gran mayoría están en Haití, Guatemala, Nicaragua, Honduras, Paraguay, Perú, México y Brasil. Si se tiene en cuenta en la región por millones de habitantes, el país con mayor población y número de usuarios es México, seguido por Brasil, Haití y Guatemala, los demás países tienen menor cantidad de población, aunque mayor cantidad de porcentaje tal vez. 

Tal como indica la Dra. Troncoso, la OMS estimó en 82,000 las muertes anuales en 2012 atribuibles al UCS para cocinar en LAC, y que algo muy peculiar de nuestra región es la diferencia que hay entre los países ya que el UCS varía mucho entre ellos. Por ejemplo, en Argentina, Ecuador, Uruguay y Venezuela el UCS ha sido prácticamente eliminado; en algunos países el UCS ha declinado dramáticamente entre 1990 y 2013, como Bolivia o El Salvador; y en otros países prácticamente no han cambiado en ese periodo, como Haití o Guatemala.


Mostró los países latinoamericanos con más de 10% de Usuarios de Combustibles Sólidos, los países que son prioritarios en función al porcentaje de población de usuarios de estos combustibles, donde el de mayor porcentaje es Haití y el onceavo, Colombia. En la imagen superior se puede ver como la evolución del porcentaje de población usuaria de biocombustibles sólidos para cocinar: Haití y Guatemala no ha tenido prácticamente un cambio importante; países como Perú, El Salvador y Bolivia, han reducido a la mitad o menos el porcentaje de personas que dependen de biomasa para cocinar; y algunos como México, Panamá y Colombia parece que han reducido este porcentaje pero en realidad hubo en ellos un proceso de urbanización en el que mucha gente que vivía en zonas rurales pasa a vivir en zonas urbanas y cambia de combustible, ya que en estos países el acceso a biocombustibles sólidos está bastante limitado en las zonas urbanas. 

Según indica la Dra. Troncoso, la OPS ha contribuido a revisar la evidencia que existe de cuáles son los efectos o riesgos a la salud por exposición a contaminación del aire en los hogares por el uso de biocombustibles sólidos al interior de las viviendas.

Tienen una evidencia fuerte de que la neumonía infantil; el bajo peso al nacer; la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC); el cáncer de pulmón; las cataratas; y las enfermedades cardiovasculares están directamente ligadas al uso de biomasa al interior de las viviendas para cocinar. A su vez, tienen algunas evidencias, aunque no de forma contundente, de que las muertes al nacer; los partos prematuros; el retraso en el crecimiento; el desarrollo cognitivo; el asma; otros cánceres; y la tuberculosis están relacionados, aunque necesitan más evidencias para relacionarlos de forma directa.

La OMS sacó en 2014 las nuevas directrices de calidad del aire a partir de la evidencia que encontró, tanto de las enfermedades relacionadas con el uso de combustibles sólidos y las muertes estimadas por su uso de combustibles sólidos. En ellas se hace hincapié en que para tener un aire respirable que no cause problemas a la salud, el promedio máximo anual de partículas suspendidas 2,5 (PM 2.5) al interior de los hogares deben ser menores a 10 microgramos/m3 promedio anual y que el monóxido de carbono (CO), no debe superar los 7 mg/ m3 en 24 horas. Esto es lo que se considera como un ambiente saludable, sin embargo, se da una meta intermedia de 35 microgramos/m3 que puede reducir bastante los riesgos a la salud. 

Estas directrices de la OMS tienen muchas implicaciones, según indica la Dra., la principal es que no se pueden lograr estos niveles de contaminación del aire tan bajos a menos que cambie completamente a usar combustibles limpios para cocinar como son el GLP, el gas natural, el etanol o el biogás. Están viendo es que es muy difícil alcanzar estos niveles tan bajos de concentraciones de partículas suspendidas y monóxido de carbono con biomasa, con leña o con carbón.

¿Qué se sabe acerca de la exposición?

La Dra. Troncoso indica que a través de un estudio de bastantes años de duración realizado en Guatemala (Estudio Respire) se obtuvo la evidencia de que, aunque las estufas con chimenea redujeron más de diez veces la contaminación en la cocina de PM2.5 y CO, solo redujeron a la mitad la exposición de los niños a contaminantes. Esto es debido a que los niños no pasan todo el día en la cocina; a que la chimenea no reduce el humo, sino que lo traslada al exterior de la vivienda; y no se encontró una diferencia significativa entre la exposición en los cuartos y en los patios, lo que significa que el humo estaba siendo sacado a los patios y regresando de alguna manera a las cocinas. Vieron, entonces, que reducir la exposición requiere disminuir las emisiones, pero no solo trasladarlas al exterior de la casa. 

En esa misma línea, explicó cuáles son los factores de los que depende el nivel de exposición, que son: el tipo de combustible que se utiliza; el tipo de estufa; qué tan ventilada está la cocina; cuánto tiempo estamos expuestos; qué tan cercanos estamos a la fuente de emisiones; y el número y tipo de tecnologías en uso. Esto es muy importante porque han observado en los países, y en particular en Latinoamérica, que hay muchísima gente que utiliza no sólo un combustible sino varios y el uso múltiple de combustibles afecta a la exposición. Por ejemplo, si una familia usa un gas como el GLP para la mitad de sus actividades, si utiliza biomasa y, sobre todo, si la utiliza en un fogón abierto, afectará muchísimo a la hora de medir la exposición a las partículas suspendidas y al carbono. 

Resumió que la exposición es el resultado de la combinación de tecnologías en uso y de cuánto se usan, y que por eso desde la OMS y la OPS, quieren hacer un esfuerzo por eliminar el uso del fogón abierto, responsable de la mayoría de la contaminación o de la exposición de las personas a estos contaminantes. De acuerdo a estudios recientes, el cumplimiento de las directrices de calidad del aire de la OMS requiere reducir el uso del fogón abierto a menos de media hora a la semana. Y, si una familia utiliza el 50% del tiempo el fogón abierto y el otro 50% una estufa eficiente o con chimenea solo se reduce en 12% el riesgo relativo de contraer neumonía infantil. Estos datos hacen hincapié en la importancia de reducir al máximo la exposición al humo y partículas suspendidas. 

La OPS considera el dar acceso a combustibles modernos y limpios como una cuestión de equidad y justicia social. Muestra cómo hay cuestiones éticas a la hora de pensar en una solución para los más pobres distinta a la solución para los demás. También considera que, aunque se ha hablado mucho de que lo que dificulta el cambio en las prácticas de cocinado es la necesidad de cambiar comportamientos y factores culturales, han visto ejemplos de varios países que han hecho grandes cambios en el uso de combustibles sólidos independientemente de su situación económica, matriz energética o retos culturales. 

Como contó al principio la Dra. Troncoso, la OMS/OPS mide el avance de los países respecto al porcentaje de la población que pasa de usar biomasa a usar combustibles limpios, no, por ejemplo, según cuántas personas están cambiando hacia tecnologías más limpias como son las estufas mejoradas. Consideran que el esfuerzo de pasar a todos los usuarios a combustibles modernos y limpios es difícil y que lo más probable es que una parte de la población siga utilizando combustibles sólidos, por lo debería haber un esfuerzo paralelo a promover estufas eficientes de leña y promover combustibles modernos y limpios, sobre todo en zonas urbanas donde la gente ya cuenta con un buen acceso, pero seguramente siga comprando combustibles sólidos, y para la gente de zonas rurales que tienen la posibilidad de comprar estos combustibles limpios.

Saben que la principal barrera al uso de GLP es el precio, relativo al ingreso de la familia. Estudios que muestran el avance en distintos países indican que los países con grandes subsidios al gas LP han avanzado muchísimo en mover a su población de consumir combustibles de biomasa a consumir gas LP o gas natural. Según indica Karin, esto señala que la población más pobre está utilizando combustibles de biomasa principalmente por razones económicas. También saben que hay otras barreras como la disponibilidad la regularidad y confiabilidad del suministro; cuánto cuestan otros combustibles, sobre todo si la gente los está comprando o los está recolectando; el costo de adquisición de la estufa y los cilindros; el grado de familiaridad y, muchas veces, preferencias culturales. Indica que han visto, por ejemplo, en países como Bolivia, que, aunque hay una gran población indígena con costumbres muy fuertes para el uso de biomasa, han reducido a más de la mitad el uso de combustibles sólidos dando un gran subsidio al gas LP y, que prácticamente toda la población que tiene acceso a éste, lo utiliza para cocinar. 


La imagen superior muestra que en los países donde se ha dado un cambio importante, mayor al 5% de usuarios en el periodo de tiempo comprendido entre 1990 y 2013, no está relacionado únicamente con el proceso de urbanización, sino que en prácticamente todos ellos el cambio se ha debido a un subsidio significativo al gas LP.

Esto no es así para el caso de Perú que, explica Karin, puede deberse a su desarrollo, ya que en este mismo periodo ha multiplicado por 3.5 su PIB, lo cual es un progreso significativo que puede estar indicando por qué gran parte de la población ha accedido a combustibles limpios para cocinar. 

Apunta que desde la OPS/OMS no están promoviendo los subsidios y, sobre todo, los subsidios universales. Son conscientes de que los subsidios acarrean muchos problemas y de las dificultades de promoverlos. En particular, los subsidios son muy caros y representan una parte muy importante del gasto de los países: en el caso de Bolivia, Venezuela y Ecuador, aproximadamente el 7% de todo el PIB del país se invierte en pagar estos subsidios. Saben que son regresivos; que benefician principalmente a la clase alta y media, que son los que tienen más acceso y usan más este tipo de combustibles; que los subsidios se pueden desviar hacia usos no domésticos como transporte o restaurantes; y que una vez instalados son muy difíciles de quitar. 

Entonces, una alternativa que plantean a los subsidios universales son los subsidios focalizados. Estos podrían incluirse como parte de los Programas de Alivio a la Pobreza, algo que se ha hecho en Brasil y Republica Dominicana, y que se está haciendo actualmente en El Salvador con muy buenos resultados. También hay ejemplos en otras regiones donde se están probando esquemas novedosos en cuanto remover subsidios y dárselo a las personas más necesitadas. Por ejemplo, en India, un programa nacional llamado “Give it up” (renúncialo) está pidiendo a los miembros de la clase media a renunciar a su subsidio al GLP, de 30-40 dólares, mismo que será transferido a una familia pobre. Más de 30,000 personas cada día es están donando su subsidio (10 millones de casas en 2015), lo que representa un desplazamiento de 1 billón de dólares a los pobres. 

Advierte la Dra. Troncoso que una alternativa aún mejor que el gas sería la electricidad, ya que podría ser producida de manera renovable. Señala que hay tecnologías como las estufas de inducción que son muy limpias, muy eficientes y son más seguras. Han visto en los países latinoamericanos que la percepción de riesgo de explosiones para el uso de gas LP es una barrera importante para el uso del mismo y que se requieren muchos controles y regulaciones, por lo que esto sería un punto a favor para promover la electricidad.

A modo de resumen:
  • han visto que cuando se les da la oportunidad los usuarios cambia sus prácticas de cocinado, como ha sucedido en Bolivia, Ecuador y Venezuela;
  • han visto que los principales factores limitantes del uso de combustibles limpios para cocinar ha sido principalmente el precio y el acceso a estos combustibles, aunque esta última hipótesis debe ser probada más detenidamente en América Latina;
  • saben que no hay una solución única para todos, que cada país tiene que elegir una estrategia que considere sus propias condiciones sociales y económicas y sus posibles alternativas energéticas. La posición desde la OPS es tratar de manejar esto como un trabajo intersectorial donde puedan dialogar los sectores salud, energía, medio ambiente, desarrollo social y finanzas, para encontrar una solución conveniente para todos y factible desde el punto de vista energético.
  • saben que la biomasa se seguirá usando en América Latina por algún tiempo y que habrá poblaciones que no serán capaces de transitar hacia energías más limpias. Ven importante conocer donde están estas poblaciones a las que no es fácil darles acceso a combustibles limpios y crear estrategias específicas para ellos, así como reconocer a aquellos que están listos para cambiar a combustibles limpios para apoyarlos a que lo hagan. La perspectiva esperada es que la población urbana y periurbana va a cambiar rápidamente hacia el uso de combustibles limpios de aquí al 2030; y que la población rural va a depender de su capacidad de pago y de cómo adquieren el combustible para que esto suceda. Entonces, habrá una parte de la población rural que usará combustibles modernos y limpios y otra que necesitará alternativas, por ejemplo, las estufas mejoradas. En caso de promover estas últimas opciones se deberá buscar que sean las mejores a través de pruebas, de normas y de certificación. 


La Dra. Troncoso advierte hay mucho por hacer para definir y encontrar cuál es verdadero impacto de estufas eficientes de leña o de carbón con chimenea, porque ven que es una alternativa que no van a poder obviar, que va a seguir existiendo y necesitan entender mejor cuál es su función y cuál la mejora o reducción de los factores de riesgo a la salud a través de estas tecnologías. 

Finalmente, muestra que desde la OPS piensan que la región tiene la posibilidad de ser el primer continente en eliminar el uso de combustibles sólidos para cocinar, ya que tienen evidencia contextual de que los dos factores que han promovido la transición de combustibles sólidos a limpios son el desarrollo y los subsidios al gas LP y, por tanto, piensan que es muy importante hacer estudios de adopción, de cuáles son los factores que facilitan la adopción de combustibles modernos y limpios; también de adopción de mejores tecnologías, como las estufas eficientes; de cuáles son las emisiones; de la exposición; y de cuál es el impacto a la salud de las intervenciones llevadas a cabo en Latinoamérica, que son bastante distintas a las de otras regiones.

Por último, recuerda que la equidad es un concepto clave y necesita ser enfatizada. En el plan estratégico 2015-2019 de la OPS prioriza el Desarrollo Sostenible con Equidad en Salud.

Tras la presentación se inició una ronda de preguntas:

- ¿Existen registros del avance en implementación de ODS atribuibles a la implementación de estufas ecoeficientes desagregado por país? 

La expositora responde que la OMS es custodio de la meta número 7 de avances en el acceso a combustibles modernos y limpios, lo que significa que les corresponde encontrar los indicadores o la forma de medir los avances en este sentido. Están desarrollando herramientas para medir estos avances, considerando el problema desde el punto de vista de uso de energía en los hogares, cómo es el uso de esa energía y cuáles son los combustibles que están participando en cada hogar, sobre todo para los tres principales temas: cocción, calefacción e iluminación. Ya han desarrollado una encuesta, de la que han probado varios pilotos en distintas regiones del mundo. En Latinoamérica hicieron un piloto en México, en Paraguay y en Honduras y ya están viendo cuáles son las dificultades para conocer mejor esta información. El principal reto que tienen es medir con exactitud el uso múltiple de tecnologías, sobre todo para cocinar, ya que es muy difícil saber cuál es la proporción del uso de cada tecnología en las prácticas de cocinado a través de una encuesta. A pesar de lo complejo, de las muchas preguntas que hacen al respecto y de las distintas formas que han probado de hacer estas preguntas, notan que todavía no logran tener una idea 100% confiable de cuál es el real porcentaje de cada una de las distintas tecnologías que se utilizan en cada hogar, para qué se utilizan o qué porcentaje de las prácticas de cocinado se hacen con cada tecnología. Esto es muy importante, ya que, como mostraba anteriormente, la reducción de las enfermedades está directamente ligada con la exposición, y esta exposición está relacionada con cuántas tecnologías, qué tanto y dónde se utilizan. 

- En Argentina tenemos el gas natural altamente subsidiado y el GLP también para las zonas frias. El costo político de quitar el subsidio a la clase media sería altísimo. Veo que la India lo está aplicando. ¿Existe información que se pueda revisar para saber cómo lo están llevando?

Según la Dra. Troncoso, el caso de la India es muy interesante y existe mucha información y muchos artículos publicados, ella podría compartir esta información a las personas que les hagan llegar su email. Explica que lo que se hizo en la India fue explicarle a la gente el costo que tenía para el país el subsidio universal al gas y cómo ese subsidio sólo lo estaba utilizando el 35% de la población. Esta población era la única que tenía acceso al gas, el resto de la población en situación de pobreza o de pobreza extrema no estaba recibiendo nada de este subsidio. Se le pidió a la gente que voluntariamente renunciara a su subsidio y, de forma abrumadora, empezaron a hacerlo: más de 35,000 hogares cada día renunciaban a su subsidio, alrededor de 10 millones de hogares en el primer año. El gobierno poco a poco empezó a mover este subsidio y a cambiarlo por un subsidio focalizado a los 50 millones de hogares más pobres. Está por verse qué sucederá. Desde el punto de vista de la Dra. Karin Troncoso, los hogares más pobres de la India tal vez no puedan utilizar el gas LP ni siquiera con este subsidio, ya que son hogares realmente pobres y el subsidio no es muy grande. Por lo pronto, aunque ha aumentado en más de 60 millones el número de conexiones nuevas al gas LP en la India, el aumento en el consumo del gas solo ha aumentado un 9%. Esto muestra que las nuevas conexiones no están cambiando al 100% sus prácticas de cocinado al utilizar gas LP, lo están usando sólo para algunas cuestiones, pero siguen utilizando biomasa. Esto todavía se tiene que seguir analizando.

- ¿Existen herramientas sencillas y económicas (sensores u otros) que puedan ser distribuidas a los usuarios para medir el nivel de exposición apoyándose en redes de monitoreo participativo? Contar con instrumentos sencillos facilitaría que las comunidades comprendan la diferencia de usar distintas tecnologías.

La Dra. Troncoso indica que no hay una manera sencilla de medir la exposición, indicando que normalmente se ponen bombas que respiran el mismo aire que está respirando la persona y las instalan en la cocina o las cargan las usuarias con un morral. De esta forma tratan de medir en tiempo real cuál es el nivel de exposición de las personas. No conoce que existan sensores más sencillos que eso, pero indica que sí hay, por ejemplo, sensores que miden cuánto se encienden las distintas estufas que se utilizan en el hogar y por cuánto tiempo: los SUMs que, señala, se han popularizado muchísimo. Advierte que el problema con el uso de estos sensores es que arrojan muchísima información, pero que es tan basta que es muy complicado analizarla por completo. Principalmente, el trabajo de la expositora ha sido siempre desde el punto de vista cualitativo, basándose en entrevistas, encuestas y observación, por lo que considera que esa es nuestra principal herramienta si queremos saber qué está pasando de forma sencilla y barata. Opina que nada será mejor que hacer una buena entrevista o diseñar una buena encuesta y observar lo que está sucediendo, ya que se aprende muchísimo a través de estas herramientas. Puntualiza que lo que sí se puede hacer es una correlación entre lo que está sucediendo, lo que estamos observando y los resultados de estudios que ya se han hecho para medir, por ejemplo, exposición. Es decir, si ve que una familia está utilizando el fogón tradicional dos horas al día, puede asegurar que su nivel de exposición a partículas suspendidas y monóxido es alto. Como comentó en la presentación, hay ya estudios que muestran cuánto es el tiempo máximo de exposición a la semana para tener un nivel de calidad del aire de acuerdo a las guías de calidad de la OMS. Indica que también hay una herramienta llamada FACIT (The Fuel Analysis, Comparison & Integration Tool) que desarrolló la Global Alliance for Clean Cookstoves y puede hacer una estimación, por ejemplo, en efectos en la salud, conociendo el uso de las distintas tecnologías, qué factores de emision tienen, el tamaño de la cocina y la ventilación. 

- ¿Está previsto que las encuestas se realicen con el apoyo de redes participativas de monitoreo? Considero que este tipo de mecanismos generan mayor sensibilidad en las comunidades.

“Sí, por supuesto, eso indiscutiblemente”, responde la expositora. Indica que hay dos partes en las encuestas que están generando: por un lado, un par de preguntas sencillas que pudieran anexarse en los censos nacionales y que permitirían obtener la misma información de la misma calidad para todos los países. Por otra parte, están generando encuestas más largas para distribuirse, exactamente, a través de redes participativas que pudieran ayudar a recolectar esta información, que sería más muestral, no en toda la población. También están desarrollando otras herramientas (HARD y CHEST) que pretenden hacer un diagnóstico de cada país en cuanto a recursos energéticos, cuáles son los programas implementados o cuáles las estrategias que están llevando a cabo para aumentar o mejorar el acceso a la energía limpia para todos. Estas herramientas se están desarrollando en la OMS en Ginebra y ya se están piloteando en algunos países: Ghana, India, Kenya y Etiopía y la idea es hacer un diagnóstico para todos los países utilizándolas.

En la pagína de Expertos en Red pueden encontrar, estando registrados, tanto la presentación completa como la grabación del webinar.

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